Sindrome de cushing en perros

Sindrome de cushing en perros
El Cushing o hiperadrenocorticismo canino es una enfermedad hormonal (endocrina) muy común entre perros mayores de ocho años. Las consecuencias de esta enfermedad, pueden resultar muy graves. Por esto, es muy importante conocer los síntomas para poder detectarlo a tiempo.

La enfermedad recibe este nombre, por el médico que la descubrió y estudió en el año 1932, Harvey Williams Cushing.

El síndrome de Cushing se da cuando en el organismo del perro hay un nivel elevado de hormonas de cortisol. El exceso de cortisol en el órgano del perro puede producir diferentes problemas de salud como daños en sus órganos vitales o reducción de la energía y de la fuerza.

Como hemos indicado, esta enfermedad afecta a perros mayores y sobre todo de raza pequeña como: Beagle, terrier pequeños, yorkshire etc.

Las causas más frecuentes de este síntoma:

Tumores suprarrenales, situados en las glándulas suprarrenales.  Afecta a la corteza de una o de ambas glándulas, situadas en los extremos superiores de los riñones.

Glucocorticoides, medicamentos utilizados para combatir o controlar los problemas alérgicos y las enfermedades inmunosupresoras. Su uso excesivo puede incrementar considerablemnte los niveles de cortisol.
 
Tumores hipófiso-dependientes, este tipo de tumores se ubican en la glándula pituitaria del cerebro. Provoca el incremento de la producción de la hormona adreno-cortico-tropa (ACTH) y su sobreestimulación. Esto conduce al aumento de la producción de cortisol en las glándulas suprarrenales.
 
Una de las señales más evidentes que nos indicará que nuestro  perro puede estar padeciendo esta enfermedad, es que comenzará a beber mucha más agua de lo habitual y en consecuencia, que orine muchas veces al día y con más  frecuencia.

Otras señales de que el perro puede estar sufriendo el síndrome de Cushing:
El estado general del perro, se debilita.
Empieza a perder tono muscular.
La piel se hace más fina  y le protege menos de los factores externos.
Pérdida de pelo, sobre todo por los costados.
Jadeos con frecuencia, incluso estando en reposo.
Aumento del apetito.

Los síntomas mencionados, no aparecen de golpe, sino que van haciéndose notar a medida que la enfermedad avanza. Esto hace que en ocasiones, sea difícil saber que estos síntomas corresponden a la enfermedad de Cushing y no a los signos típicos de un perro de edad avanzada. Por esta razón, es realmente importante acudir a los controles rutinarios del veterinario.

El tratamiento habitual para este síndrome, es la medicación para nuestro perro, que ayudará a reducir la producción de cortisol,  nivelándolo a unos niveles normales.

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